Con el año 2026 a la dorso de la remate, las calles de Teherán, Mashhad, Isfahán y decenas de otras ciudades iraníes están experimentando una ola de protestas provocadas por el histórico colapso del auténtico en el Comercio de Teherán el 28 de diciembre.
Si adecuadamente la cobertura se centró en la matanza de los subsidios cambiarios y el aumento vertiginoso de los precios de los productos básicos, las líneas del frente no estuvieron ocupadas exclusivamente por los desfavorecidos.
Existe una existencia indócil generalizada de la “clase media que ha sido empujada por debajo del borde de la pobreza” y de la “Vivientes Z, a quienes se les ha robado su futuro”.
Según muchos analistas, ésta no es la típica revolución del pan del siglo XX. Es una “levantamiento de los oprimidos”.
Se prostitución de personas cuya educación, habilidades y nivel cognitivo los ubican en la clase media integral, pero cuyas realidades económicas los obligan a una lucha visceral por la supervivencia diaria.
No salieron simplemente a las calles en sondeo de pan saldo. Están reclamando sus derechos al futuro.
Gran degradación: ira por el status
Irán está experimentando lo que los sociólogos llaman la “Gran Degradación”.
Los profesionales de tiempo completo, como ingenieros de software, médicos y artistas, no pueden permitirse apartamentos modestos o computadoras portátiles nuevas bajo la presión de una caída del 94% en el poder adquisitivo doméstico y un aumento del 3.319% en el tipo de cambio del dólar en el mercado libertado en los últimos ocho abriles, según estadísticas oficiales.
En este contexto, los individuos no perdieron su identidad cultural, sino más adecuadamente su status social adecuado a la inflación crónica.
Atrapados en el “presente sin futuro”
En una pertenencias utilitario, el tiempo es tu amigo. Trabaja, ahorra y avanza alrededor de metas como comprar una casa o ir a la educación superior.
El tiempo es el enemigo en Irán.
Cuando la inflación supera los ahorros, cuanto más rápido corres, más te alejas de tus aspiraciones. Esta concepción está atrapada en una “camisa de fuerza temporal”, con toda su energía concentrada en la supervivencia inmediata y sin espacio psicológico para imaginar un mañana mejor.
Ser eliminado de su rango significa encontrarse obligado a entrar en una máquina del tiempo inversa. La clase media iraní siente que ha estado retrocediendo en las últimas décadas.
Las compras que eran comunes hace una decenio, como un automóvil financiero, viajes internacionales y nuevos dispositivos digitales, ahora son lujos inasequibles.
Mientras el mundo progresa, esta sensación de regresión crea una circunspecto “ira de status”.
Cuando lo “ordinario” se vuelve lujoso
El costo de la “vida común”, incluida la Internet de adhesión velocidad, el golpe a los medios globales, las elecciones personales en materia de vestimenta y la seguridad gremial, se ha disparado, convirtiéndola efectivamente en un suntuosidad.
Los manifestantes se dan cuenta de que, aunque experimentan la calidad de vida de una época pasada, están pagando el precio por un nivel de vida del siglo XXI.
por debajo del “fondo de la supervivencia”
Mientras la clase media lamenta la disminución de la calidad de vida, los grupos marginados luchan por la supervivencia biológica.
Los precios de artículos de primera requisito como la vivienda y las proteínas se han disparado y muchas personas han quedado excluidas del ciclo social. Fenómenos como adormecerse en tejados alquilados reflejan el colapso del firme de supervivencia.
El gobierno que llegó al poder en 1979 con la promesa de apoyar a los desfavorecidos (mostazafin) es ahora, en 2026, considerado la forma más evidente de capitalismo de compinches.
Un pequeño número de personas con estrechos vínculos con el gobierno han recurrido a las redes sociales para hacer alarde de sus automóviles de suntuosidad y estilos de vida lujosos y predicar la privación a la población.
Esta evidente manifestación convirtió la pobreza en injusticia política.
Alianza de “Estómago Vano, Corazón Realizado”
En las revoluciones clásicas, la clase media a menudo se pone del banda del Estado por miedo al caos.
Pero hoy en Irán, la clase media se ve a sí misma como una víctima del mismo régimen.
Cuando un trabajador que no ha cobrado durante seis meses se encuentra al banda de un estudiante que no sabe qué trabajo le aplazamiento luego de graduarse, nace un “diálogo mutuo de sufrimiento” y se estimula un movimiento doméstico unificado.
Las revoluciones clásicas preguntaban: “¿Quién gobernará?” Las protestas de hoy preguntan: “¿Cómo podemos sobrevivir?”
Las demandas de una vida común, Internet libertado y una moneda estable no son negociaciones por el poder político, sino demandas de espacio para respirar.
Es extremadamente difícil demorar a un acuerdo, ya que el sistema político ha demostrado su disposición a inmolar indefinidamente la “normalidad” de su pueblo para proteger sus principios ideológicos.
Los subsidios estatales y las organizaciones benéficas ya no pueden mitigar la humillación de un pueblo que reconoce que su pobreza no se debe a la desliz de fortuna sino a la mala dirección política.
Lo que el mundo está presenciando no es una perturbación cíclica sino el surgimiento de nuevos modelos políticos.
Este movimiento está liderado por una concepción conjuntamente conectada y una clase media devastada, que ahora han llegado a la misma conclusión: el costo del silencio supera el costo de la protesta.
El objetivo no es sustituir una ideología por otra, sino sustituir la ideología doméstico omnicomprensiva por la posibilidad radical de una “vida común” y un futuro visible.


